viernes, 14 de agosto de 2009

Que tal con la demócrata fresa! El B piensa que le duele que sea "gente como uno", la que grita Puuuuto

De putos e imbéciles
Huizapol
Myriam Vidriales

¡Puuuuutos!¡Puuuuuutos!¡Puuuuutos!” Eso gritaban, felices, los aficionados al futbol... Me gusta la idea de pensar que esos aficionados son retrógradas panzones de derecha... Pero la realidad es que en el estadio había de todo... gente como uno pues... En México la euforia se convierte en golpes. Lo vemos en el futbol, pero también con los papás o mamás del parque, en donde todo comienza siendo risas y de pronto, frente al desplante o el desfiguro del pequeñito, la cosa termina en llantos, jalones, coscorrones y gritos. Lo vemos entre adolescentes, que comienzan con juegos, jaloneos, corre-que-te-persigo, y de pronto ya están en un intercambio de golpes digno de una sesión de lucha, que no pocas veces termina en bofetones mientras el coro de amiguetes azuza y anima a los participantes. Lo vemos en la reunión familiar, donde todo comienza con chistes, y luego de dos o tres tragos la cosa se pone fea, ella dice algo que a él lo incomoda y suena el chingadazo en su cara y se acaba la fiesta y todos miran para otro lado. ¿Por qué son así las cosas aquí y no en otros países? Digo, tienen sus hoolingans, o las pandillas, o las barras, pero son grupos de violencia acotada, que no extienden sus tentáculos atávicos a otras zonas de la vida común.
Diario Milenio

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