Encuentro futuro en el paraíso
Margo Glantz
Quizá a Monsi le sorprendería que lo comparara con Pancho Villa (¿le divertiría?). Es obvio que no andaba por allí tirando balas a diestra y siniestra –aunque a menudo sus "ocurrencias", tan traídas y llevadas últimamente–, daban casi siempre en el blanco y pegaban duro... A Monsi nunca lo vimos llorar en público, ni siquiera cuando murió su madre, esa mujer extraordinaria; tampoco, cuando fallecía de viejo o por enfermedad alguno de sus múltiples y querídisimos gatos, mucho más valorados por él que cualquier ser humano.
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